Manos con restos de tinta sosteniendo una huella de perro tomada en tinta sobre papel

Cómo hacer la huella de tu perro en casa: cuatro métodos y cuál aguanta el paso del tiempo

Su pata de hoy no es la de hace dos años. Las almohadillas se endurecen, los surcos se marcan de otra forma, un cachorro cambia de tamaño en meses.

La huella se puede tomar cualquier tarde. El problema no es tomarla: es que dentro de cinco años siga siendo algo que se puede mirar.

Hay cuatro maneras de hacerlo en casa. Dan resultados distintos y no todas envejecen igual.

Antes de elegir método: para qué la quieres

Esto decide el resto. Casi todo el mundo se salta esta pregunta y por eso acaba con una huella que no sirve para lo que quería.

Para enmarcarla o convertirla en una pieza. Necesitas huella plana sobre papel, con los surcos visibles. Un molde no vale.

Para un tatuaje. Igual: tinta sobre papel, cuanto más limpia mejor. El tatuador trabaja sobre una imagen, no sobre un bulto.

Para tenerla y ya está, en un cajón o en una estantería. Aquí sí puedes hacer un molde.

Para hacer varias y quedarte con la mejor. Cualquier método de tinta. Los moldes son de un solo intento.

Los cuatro métodos

1. Pintura

Pintar la almohadilla con un pincel y apoyarla en papel.

Es el más accesible: casi todo el mundo tiene pintura en casa. Y es el que peor resultado da de los cuatro.

La pintura tiene cuerpo. Al presionar se extiende hacia los lados y rellena los surcos en lugar de marcarlos. Sale una silueta reconocible, sin líneas dentro. A cierta distancia parece una huella; de cerca es una mancha con forma.

Lo otro es la limpieza. Hay que lavarle la pata después, y no todas las pinturas son aptas para la piel de un animal. Si la usas, que sea pintura al agua específicamente indicada para uso infantil, y lávala en cuanto termines.

Aguanta el tiempo: regular. La pintura al agua pierde intensidad con la luz.

2. Tampón de tinta

Almohadilla de tinta de las de sellar documentos, o un tampón específico para huellas de animales.

Mejor que la pintura. La tinta es fina y sí entra en los surcos, así que aparecen líneas de verdad. Es el método con el que más gente consigue algo aprovechable a la primera.

El inconveniente es que le mancha la pata y hay que limpiarla. Con un perro tranquilo no pasa nada; con uno que ya está incómodo, lavarle la pata después convierte el momento en algo desagradable y a la siguiente ya no se deja.

Fíjate en qué tinta es. Las de oficina están pensadas para papel, no para piel.

Aguanta el tiempo: bien, si la guardas plana y lejos del sol. Algunas tintas de oficina se difuminan con los años.

3. Molde en arcilla o pasta que endurece al aire

Apoyar la pata sobre una plancha de arcilla o pasta blanda y dejar que seque.

Es el que mejor da la sensación del tamaño real. Se puede tocar, tiene volumen, ocupa sitio en una estantería.

Tres cosas que conviene saber antes. La pasta encoge al secar, así que la huella final es algo más pequeña que la pata. Se agrieta con facilidad, sobre todo si la plancha es gruesa o seca deprisa cerca de un radiador. Y es de un solo intento: si sale mal, hay que amasar y empezar de nuevo, y para entonces tu perro ya se ha cansado.

Con la escayola, cuidado. No metas nunca la pata directamente en escayola líquida: al fraguar libera calor. Si haces escayola, se hace vertiendo sobre un molde de arcilla ya terminado, nunca sobre el animal.

Aguanta el tiempo: mal si se golpea, bien si no. El problema de los moldes no es el tiempo, es la mudanza.

4. Lámina de tinta sellada

Una lámina con la tinta en la cara de abajo, bajo una capa protectora de plástico. La pata se apoya encima de esa capa, no sobre la tinta. Al presionar, la tinta pasa desde abajo a la cartulina que has puesto debajo.

Es lo que usan los kits que se venden para esto. La pata no se mancha, no hay que lavar nada después, y como la tinta es fina salen los surcos completos.

Es el único de los cuatro que no requiere limpiar al animal, y eso importa más de lo que parece: la mayoría de las huellas que salen mal, salen mal porque el perro se cansó al tercer intento.

Cuesta dinero, que es su desventaja frente a la pintura.

Aguanta el tiempo: bien. Es tinta sobre papel, con las mismas condiciones que cualquier documento: plano, seco, sin sol directo.

Cuál elegir

Si es la primera vez y quieres algo que se pueda enmarcar o tatuar, tinta sobre papel. Tampón o lámina sellada, según si te importa tener que lavarle la pata.

Si lo que quieres es un objeto con volumen, molde. Sabiendo que no habrá segundo intento.

Si estás probando sin más, pintura. Pero no la des por buena hasta verla de cerca.

Cómo conservarla una vez la tengas

Plana. No enrollada, no doblada, no dentro de un libro donde acabará arrugada por el peso.

Lejos de la luz directa del sol, que es lo que decolora.

Y hazle una fotografía el mismo día, con luz de ventana y el móvil paralelo al papel. No es lo mismo que tener el original, pero es la copia que te queda si el papel se pierde en una mudanza.

Los errores que la estropean

Son casi siempre los mismos cuatro, y ninguno tiene que ver con el método:

Arrastrar la pata al levantarla. Un milímetro de desplazamiento y la huella sale movida. Hay que subirla recta.

Apretar de más. No da más detalle: aplasta la almohadilla y ensancha las líneas.

Hacerlo con el perro de pie. De pie tiene que sostener su peso y la pata se tensa. Tumbado, la almohadilla apoya entera.

Insistir. Si retira la pata dos veces, para y vuelve otro día. La huella puede esperar; su paciencia contigo, no tanto.

Están explicados con más detalle, y con el paso a paso completo, en la guía para tomar la huella de tu perro. Si tienes gato, la técnica cambia bastante y está aparte.

Y si quieres que quede en algo

Puedes hacerlo tú entero: tomas la huella, la enmarcas y ya está. Hay marcos y kits en cualquier tienda.

Lo que hacemos nosotros es la parte de después. Reproducimos la huella a tamaño real y le aplicamos el foil dorado a mano, hoja a hoja, sobre papel de 180 g. Llega montada en su marco. Trabajamos solo sobre tinta en papel: un molde no se puede reproducir, porque sin surcos no hay línea que copiar.

Se puede hacer con la huella que tomes hoy, o con una que lleve años guardada.

El amor más puro deja huella. Guárdala.

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